Inducción Miofascial
En la última década, las técnicas de Inducción Miofascial han ganado
en la fisioterapia un campo sin precedentes; han permitido la expansión de muchas
raíces en la profesión. Las limitaciones del sistema miofascial producen dolor y
frenan la recuperación de la función. Se considera que la Inducción Miofascial
es la pieza olvidada en la cadena de los tratamientos efectuados por los terapeutas
encargados en la restauración de la función y alivio del dolor.
La fascia es la forma del tejido conjuntivo que rodea todos los órganos en forma
tridimensional permitiendo mantenerlos en su correcta posición y funcionamiento.
Cada músculo y cada una de sus fibras y haces están rodeados por la fascia. El recorrido
de la fascia es continuo, por esta razón, cualquier cambio estructural de la fascia
en una determinada parte del cuerpo producirá restricciones en las partes distales.
Este cambio estructural de la fascia llamado "disfunción miofascial" puede producirse
por diversos traumatismos. Debemos subrayar aquí el amplio sentido de la palabra
traumatismo. Este no es solamente un golpe o una caída, sino que puede ser también
una intervención quirúrgica, una menstruación dolorosa o, por ejemplo una postura
inadecuada. La disfunción miofascial no tratada correctamente y a tiempo lleva al
paciente a un círculo vicioso de tensión y espasmo muscular; es decir, produce una
disfunción orgánica y dolor. La Inducción Miofascial es un método
de evaluación y de tratamiento tridimensional de los movimientos y presiones sostenidas
en todo el sistema fascial para así eliminar sus restricciones y equilibrar la alterada
función corporal. La aplicación de las técnicas se puede definir como una combinación
de presiones sostenidas, posicionamientos específicos y muy suaves estiramientos.
Considerando que el sistema fascial del cuerpo es deformable a raíz de los diferentes
tipos de traumatismos que afectan a la persona a lo largo de su vida, las restricciones
del sistema fascial no solo afectan el funcionamiento del aparato locomotor de una
manera directa, sino también indirectamente, influyendo en el funcionamiento de
otros sistemas como, por ejemplo, el respiratorio, cardiovascular, nervioso. En
ambas situaciones (en la afección directa e indirecta), el cuerpo en la búsqueda
del desenvolvimiento óptimo dentro de las tareas asignadas, busca compensaciones
que, mantenidas por largos periodos de tiempo o frente a los esfuerzos mayores o
en relación a los movimientos que implican velocidad, crea áreas de sobrecarga que
posteriormente pueden convertirse en focos de lesiones específicas (tendinitis,
tenosinovitis, capsulitis, etc.).
La Inducción Miofascial es un concepto de tratamiento de las lesiones
del aparato locomotor, a base de técnicas de evaluación y tratamiento, de compresiones
manuales tridimensionales sostenidas a través de diferentes niveles de movimientos
corporales en todo el sistema facial, con el objetivo de eliminar las limitaciones
funcionales. La eliminación de las restricciones permite reestablecer el equilibrio
corporal, eliminar los síntomas dolorosos y recuperar la alterada función del aparato
locomotor.
La fascia corporal tiene un recorrido continuo envolviendo todas las estructuras
somáticas y viscerales incluyendo las meninges en forma tridimensional, permitiendo
mantenerlas en su correcta posición y funcionamiento. Este tejido de sostén derivado
del mesodermo, formado por fibras conjuntivas, elásticas y células, comprende el
tejido laxo, adenoideo, óseo, elástico y cartilaginoso formando el tejido más extenso
del cuerpo. Cada músculo y cada una de sus fibras y haces están rodeados por la
fascia. En cierto modo se puede decir que la fascia es el material de empaque que
no solamente envuelve a todas las estructuras corporales, sino también las conecta
entre sí, brindándoles el soporte y determinando su forma. Además de las funciones
de sostener y participar en el movimiento corporal, se le asigna otras actividades
biomecánicas y bioquímicas. La fascia organiza y separa, asegura la protección y
autonomía de cada músculo y víscera, pero también reúne los separados componentes
corporales en unidades funcionales estableciendo las relaciones espaciales entre
ellos, formando una especie de red ininterrumpida de comunicación corporal. Entre
sus propiedades destacan la expansión de los nervios y vasos linfáticos, el intercambio
metabólico por su relación con el metabolismo del agua, la función nutritiva en
relación con la sangre y linfa, convirtiéndose en el sofisticado medio de transporte
entre y a través de todos los sistemas del organismo.
El sistema fascial sano y equilibrado, con la capacidad de un libre y completo estiramiento,
asegura al cuerpo la posibilidad de un movimiento completo en su amplitud y sincronizado
en sus movimientos, siempre en la búsqueda de la máxima eficacia funcional con un
mínimo gasto de energía. Sin embargo, el mismo sistema puede interferir en un normal
desarrollo de los movimientos al encontrarse restringido y bloqueado imposibilitando
la eficiente ejecución de los movimientos, considerando que el material que forma
las adherencias y el tejido de cicatrización es similar al de la fascia.
Considerando que el recorrido de la fascia es continuo, cualquier cambio estructural
en una determinada parte del cuerpo puede generar restricciones en las partes distales.
Este cambio estructural de la fascia llamado "disfunción miofascial" puede producirse
por diversos traumatismos de origen mecánico o emocional de origen intrínseco o
extrínseco como, por ejemplo, un golpe, una caída, una intervención quirúrgica,
una menstruación dolorosa o una postura inadecuada. La disfunción miofascial no
tratada correctamente y a tiempo lleva al paciente a un círculo vicioso de tensión
y espasmo muscular produciendo una disfunción orgánica y dolor.
El tratamiento a través de la aplicación de las técnicas de Inducción Miofascial
tiene como principal objetivo, permitirle al paciente un pronto y, en lo posible,
completo reestablecimiento de la homeostasis corporal.
TRATAMIENTO DEL SÍNDROME DE LA DISFUNCIÓN MIOFASCIAL
Conceptos generales
Al aplicar las Técnicas de Inducción Miofascial realizamos una
estimulación mecánica del tejido conectivo. Como consecuencia se logra una más eficiente
circulación de los anticuerpos en la sustancia fundamental, un incremento del suministro
sanguíneo hacia los sitios de la restricción a través de la liberación de la histamina,
una correcta orientación en la producción de fibroblastos, un mayor suministro de
la sangre hacia el tejido nervioso, un incremento del flujo de los metabolitos desde
y hacia el tejido acelerando así el proceso de curación. Una correcta movilidad
del tejido es indispensable para el apropiado intercambio de los fluidos corporales.
Si esta movilidad se encuentra reducida, altera la calidad de la circulación sanguínea
volviéndose lenta y pesada lo que puede llevar, en casos extremos, a una isquemia.
Este cambio por lo general marca el inicio de serios problemas en nuestro cuerpo.
Las restricciones creadas por la deficiencia motora del sistema miofascial facilitan
la creación de puntos gatillo y producen isquemia, lo que lleva al deterioro en
la calidad de las fibras musculares. En consecuencia, por una excesiva estimulación
en la producción de colágeno, se crea la fibrosis del sistema miofascial facilitando
automáticamente la formación de las áreas de atrapamiento (Barlow,1993, Barnes,1990,
Hamwee,1999, Evans, 1980).
Cualquier restricción local en el sistema miofascial desencadena la formación de
las reacciones referidas en distintas partes del cuerpo, muchas veces muy distantes
del sitio de la restricción primaria. Los receptores tipo C y delta son atrapados
en la envoltura del tejido fascial y el paciente empieza experimentar hipersensibilidad
y dolor local. Sin embargo, la respuesta del sistema nervioso podrá generar respuestas
a distancia. Este proceso facilitará las reacciones referidas al segmento espinal
lo que producirá en respuesta la hipertonicidad de los músculos paravertebrales
en el mismo nivel. El estímulo patológico pudiera entonces llegar hasta el sistema
nervioso llegando así las senales hasta el tálamo estimulando los centros corticales
y alterando la calidad de la percepción. Estas senales alcanzarían también las áreas
límbicas del cerebro debajo del tálamo lo que produciría la alteración de las emociones
interfiriendo con el proceso total de la homeostasis corporal. Desarrollada, de
esta manera, la inestabilidad funcional del cuerpo, dificulta una respuesta favorable
en la aplicación de los diversos tipos de tratamientos de Terapias Manuales (Barnes,1990,
Cantu,2001, Korr,1975, Schultz, 1996).
Un sistema fascial que se encuentra en un largo proceso de inmovilización tiende
a doler. No es fácil liberar al paciente de este tipo de dolencias. El tratamiento
del paciente con una disfunción del sistema miofascial es mas difícil de efectuar
que el tratamiento del paciente con, por ejemplo una contractura muscular. La forma
en que se liberan las restricciones del sistema fascial es aflojándolas, estirándolas
o rompiéndolas. Inclusive después de liberar el tejido, en el periodo entre las
sesiones, puede retraerse y restringirse de nuevo. También debemos tener en cuenta
el hecho que por lo general el paciente portador del síndrome, en el proceso de
autodefensa, se autolimita y por ende se convierte en una persona hipomovil y rígida.
Este tipo de persona tiene menos capacidad en recuperar sus movimientos. El paciente
que no logra la autocorrección necesita un tratamiento más extenso y más frecuente
que incluiría también un programa individualizado de ejercicios (Barnes, 1990, Bienfait,
1995, Bienfait, 1987, Fung, 1967).
En nuestra opinión, una correcta evaluación y un adecuado tratamiento de las restricciones
del sistema miofascial es una herramienta indispensable en un protocolo moderno
del tratamiento en los cambios funcionales del aparato locomotor.
Las técnicas de la Inducción Miofascial forman parte de la gran
familia de las Terapias Manuales. Por esta razón varios de los principios incluidos
en las bases para la aplicación de las técnicas manuales, siguen vigentes también
dentro de los aplicados en la Inducción Miofascial. Es por ello
que el lector familiarizado con alguna de las escuelas de las Terapias Manuales
encontrará similitudes en los principios de tratamiento expuestos a continuación.
Sin embargo, existen particularidades en la aplicación de la Inducción Miofascial
que debemos explicar de una manera detallada, y que distinguen las técnicas de
Inducción Miofascial de los otros tipos de tratamiento en las lesiones
del tejido blando a través de las maniobras manuales.